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Cada pieza se levanta a martillo, una a una, en talleres mexicanos. Por eso ninguna es idéntica a otra: el martillado y el tono cambian de lavabo a lavabo, y muchas pueden pedirse en otra medida o acabado —la ficha lo indica.
Cobre y latón: dos temperaturas distintas
Se trabajan igual, pero no se leen igual. El cobre va del rosado al café casi negro y se lleva bien con madera, barro, mármol oscuro y grifería en bronce o negro. El latón —aleación de cobre y zinc— es amarillo y luminoso; junto a mármol blanco funciona como una pieza de joyería.
En esta colección la mayoría de las piezas son de cobre, ocho son de latón macizo y siete son de cobre con acabado niquelado, que es la opción para quien quiere la forma martillada pero en un tono plata frío.
El acabado es vivo, no es un defecto
Ni el cobre ni el latón de estas piezas van laqueados. Eso significa que el color se mueve con el uso: el latón pulido se oscurece, el cobre claro se profundiza y aparecen zonas más intensas donde el agua escurre o donde se apoya la mano. Es el comportamiento normal del metal sin sellar, y es la razón por la que estas piezas envejecen bien en lugar de verse gastadas.
Los acabados que verá en las fichas son de taller, aplicados a mano: claro, oscuro, fuego, natural rojo, brillado, verde y niquelado (brillante o mate). Varios lavabos combinan dos —por ejemplo verde por dentro y oscuro por fuera—, y el mismo modelo puede pedirse en otro acabado.
Ceja, mandil y profundidad: lo que decide la instalación
Antes que el color, revise el borde. La ceja o labio de estas piezas mide entre 1" y 2" (2.5 a 5 cm) y es la que se apoya sobre la cubierta cuando el lavabo va empotrado. Los modelos semi vessel llevan además un mandil de 4 a 5 cm que queda a la vista al frente. Las profundidades van de unos 10 a 19 cm, así que conviene medirlas contra la altura de su grifería.
La medida que más se repite es 48 × 36 cm (19" × 14"). Los desagües son de medida estándar de baño —1½" en las fichas que lo especifican— y las piezas de bar usan 3½". El calibre del metal es 22 en los lavabos de baño y 18 en las tarjas de cocina —el calibre más bajo es lámina más gruesa, por eso la tarja, que recibe golpes de ollas y sartenes, se fabrica más robusta.
Cómo elegir el tipo de montaje
- De sobreponer — la pieza descansa completa sobre la cubierta. Es la que más luce el martillado; pida grifería alta o de pared.
- De empotrar — la ceja queda apoyada sobre la cubierta y el tazón cae dentro del corte. El montaje más común de esta colección.
- Bajo cubierta — el lavabo va por debajo y el canto del corte queda a la vista, así que conviene con cubiertas de piedra.
- Tipo consola — cuando quiere liberar el piso y no usar mueble.
Limpieza y cuidado
El cobre resiste la corrosión y no se oxida como el acero; el mantenimiento es sencillo, pero tiene reglas.
- Lave con agua tibia y jabón neutro, y seque después de cada uso. La mayoría de las manchas son sarro, no daño del metal.
- Nunca use desincrustantes ácidos, cloro, vinagre, limón ni fibras abrasivas: quitan el acabado de taller y rayan el martillado.
- Si quiere conservar el tono original y frenar el envejecimiento, aplique cera (tipo cera para mesa) cada 15 a 20 días.
- Si prefiere el latón brillante, se puede repulir en cualquier momento con un limpiametales comercial tipo Brasso.
¿Busca solo el tono dorado? Vea los lavabos de latón. Para comparar contra cerámica, piedra o resina, empiece por todos los lavabos, o lea nuestra guía de compra de lavabos de cobre.



