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¿No sabes por dónde empezar? Revisa nuestra guía de jaladeras y perillas para elegir tipo, tamaño y acabado.
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La jaladera y la perilla son las piezas que tu mano toca cada día. Son también el detalle que más rápido cambia el carácter de una cocina o un baño — y de los pocos que puedes reemplazar sin tocar la carpintería.
Jaladeras o perillas
La jaladera se fija con dos tornillos y ofrece agarre con toda la mano: es la opción natural para cajones pesados y puertas de uso constante. La perilla se instala con un solo tornillo, ocupa menos espacio y suele reservarse para puertas de gabinete.
Muchas cocinas combinan ambas — jaladeras en cajones, perillas en puertas — manteniendo el mismo acabado para que la mezcla se lea intencional y no accidental.
La medida correcta
Si reemplazas herraje existente, mide la distancia centro a centro entre los tornillos actuales y busca la misma medida: reutilizas las perforaciones sin volver a taladrar.
En instalación nueva, una proporción cómoda es que la jaladera cubra entre un tercio y la mitad del ancho del frente del cajón. En cajones de menos de 30 cm basta una pieza centrada; en cajones anchos funcionan una jaladera larga al centro o dos piezas a un tercio de cada extremo.
Acabados: vivos y estables
Un acabado estable —cromo, níquel satinado, negro mate— se ve igual el primer día y el año diez. Un acabado vivo (latón sin laca, bronce envejecido) evoluciona con el uso: se oscurece donde no se toca y se pule donde sí. Es una característica, no un defecto, pero conviene decidirlo desde el principio.
Puedes profundizar en nuestras guías de acabados Baldwin, acabados Emtek y latón sin laca.
¿Necesitas ayuda para especificar?
Trabajamos con arquitectos, diseñadores y constructores en proyectos completos: cotizamos listas de herraje por partida, confirmamos medidas centro a centro y acabados, y coordinamos entregas por etapa. Escríbenos desde Agenda una cita o revisa la guía completa de jaladeras y perillas.




